Lo que se ve y lo que no
Cuando alguien mira una pared revestida con Vescom en un hotel, ve un acabado. No ve la pared que había debajo, ni el replanteo, ni la etiqueta del rollo. Pero todo eso está ahí.
Estas son las siete cosas que reviso en cada obra. Ninguna es un secreto. Lo difícil es no saltarse ninguna cuando hay prisa.
1. El soporte manda
Un revestimiento mural copia lo que tiene debajo. Golpes, ondas de masilla, juntas de pladur mal tratadas: todo acaba viéndose. La pared tiene que estar plana, seca, limpia y sin polvo.
Si no lo está, lo digo antes de empezar, aunque no sea mi gremio. Prefiero una conversación incómoda el primer día que una pared que se ve mal para siempre.
2. El mismo lote en toda la pared
Cada rollo lleva en la etiqueta su número de lote o partida. Dos lotes distintos de la misma referencia pueden tener una diferencia de tono mínima. En el rollo no se ve. En la pared, paño junto a paño, sí.
Antes de empezar compruebo que todos los rollos de un mismo paramento son del mismo lote. Y guardo una etiqueta, por si hace falta pedir más material.
3. Dejar que el material se adapte
El material llega del almacén o de la furgoneta. Si se instala en frío en una estancia caliente, o al revés, puede moverse después. Los rollos tienen que pasar un tiempo en la estancia antes de instalarlos, en las condiciones que indica la ficha técnica.
4. Replantear antes de cortar
Empezar en una esquina y seguir hasta que se acabe la pared es la forma más rápida de acabar con una tira de cinco centímetros al lado de una puerta. Se ve fatal y es la que primero se despega.
Antes de cortar, mido la pared y decido dónde caen las uniones: lejos de esquinas, centradas respecto a huecos y con tiras finales de un ancho razonable. Con un interiorista, esto se acuerda con él. Las juntas van donde dice el plano, no donde le viene bien al instalador.
5. El adhesivo correcto y su tiempo
No todas las colas sirven para todos los revestimientos ni para todos los soportes. La ficha técnica de cada referencia indica qué adhesivo usar y cómo. También el tiempo abierto: cuánto puede esperar la cola antes de colocar el paño.
En soportes especiales, como el metal, que no absorbe nada, esto cambia por completo. Ahí la cola y los tiempos son otra historia.
6. Uniones casadas y sentido de colocación
Las uniones entre paños tienen que quedar cerradas y casadas en toda la altura. En paredes de más de tres metros, mantener la unión recta hasta arriba es donde se nota el oficio, y la cola seca a su ritmo, no al tuyo.
Además, cada diseño indica si los paños se colocan todos en el mismo sentido o invirtiendo uno sí y otro no. Si se ignora, aparecen franjas de distinto tono que no tienen arreglo.
7. Remates y limpieza al momento
Los remates son la firma: contra marcos, rodapiés, techos y mecanismos. Un corte limpio alrededor de un interruptor dice más de un instalador que cualquier tarjeta.
Y la cola que se escapa a la cara vista se limpia en el momento. Seca, deja brillos que con ciertas luces no se van.
Para revisar en tu próxima obra
Si eres distribuidor, jefe de obra o interiorista, esta es la lista que puedes pedirle a cualquier instalador. Marca lo que tengas claro.
Lista de comprobación
Preguntas frecuentes
Sí, siempre que las juntas y los tornillos estén bien tratados, la superficie lijada y el soporte imprimado según indique la ficha técnica.
Puede aparecer una ligera diferencia de tono entre paños. En la misma pared, mejor no mezclarlos nunca.
En proyectos con interiorista, se acuerda con él antes de cortar. En el resto, el instalador debe replantear y explicarlo antes de empezar.
Se puede, pero el metal no es poroso y exige un adhesivo y una forma de trabajar específicos. No es una superficie para improvisar.