Primero: cada papel se limpia distinto
No todo el papel pintado es igual, y no se limpia igual. Un vinílico aguanta agua caliente y una esponja. Un textil, en cambio, no debería mojarse. Y una seda ni siquiera admite un paño húmedo.
| Material | Cómo se limpia | Lo que nunca |
|---|---|---|
| Vinílico (Vescom, Arte contract…) | Agua caliente y esponja húmeda; después, paño de pelo corto en una sola dirección | Disolventes, estropajos, frotar fuerte |
| Textil | En seco: quitar el polvo. Las manchas, a toques y casi sin agua | Mojarlo, frotar, agua caliente |
| Seda | Solo en seco: plumero o microfibra seca | Agua, humedad, frotar, disolventes |
| Papel normal | Según el símbolo de la etiqueta del rollo | Empaparlo |
| Gamas especiales (Xorel, Purefin, acústicos) | Lo que diga su ficha técnica | Improvisar |
Antes de tocar la pared
- Averigua qué papel tienes. La ficha técnica o la etiqueta del rollo dicen cómo se limpia. Por eso, cuando se instala, conviene guardar la etiqueta y algo de material sobrante.
- Prueba en una zona que no se vea: detrás de un mueble o en una esquina baja. Hay productos que debilitan la fibra o cambian el tono.
- Actúa rápido. Una mancha fresca sale casi siempre. Una seca, no siempre.
Papel normal: lo que dice la etiqueta del rollo
En el papel pintado de casa, el reverso del rollo lleva unos símbolos con olas y cepillos. Indican cuánto aguanta:
| Símbolo | Qué significa |
|---|---|
| Resistente al agua | Aguanta salpicaduras. Las manchas, a toques suaves |
| Lavable | Manchas ligeras, con una esponja húmeda |
| Muy lavable | Agua con un poco de jabón suave y esponja |
| Resistente al frote | Se puede usar un cepillo suave |
| Muy resistente al frote | Agua jabonosa y cepillo |
Si no tienes la etiqueta, trátalo como el más delicado: poca agua y a toques.
Vinílico: así lo limpio yo
El vinílico es el papel de los hoteles, los hospitales y las oficinas, como el de Vescom. Es resistente y aguanta bien el agua caliente. Lo que no perdona es la forma de secarlo.
- Agua caliente y una esponja húmeda. Húmeda, no empapada.
- Un paño de pelo corto para retirar el agua, de forma homogénea y siempre en una sola dirección.
Así no quedan aureolas ni zonas que secan antes que otras, y el material recupera su color.
Si la mancha se resiste, un poco de jabón neutro. Arte recomienda lo mismo: agua limpia y esponja suave, jabón de pH neutro si hace falta, aclarar y secar con un paño que no suelte pelusa. Y nunca productos con disolventes.
¿Y desinfectar?
En hoteles y hospitales se desinfecta a diario. No todos los vinílicos lo aguantan igual. Vescom, por ejemplo, tiene un acabado (Protect) que resiste alcoholes, lejías y disolventes. Sin un acabado así, el uso diario de desinfectantes agresivos puede estropear la superficie. Mira la ficha técnica antes de elegir producto.
Textil: lo ideal es no mojarlo
Aquí es donde más paredes se estropean. Un textil no es un vinílico: lleva tela, y en muchos casos una base de papel y cola al agua. Si se moja, se puede marcar, despegar o quedar con cerco.
- Quita el polvo en seco. Con un paño de microfibra seco o, si hace falta, con el aspirador en potencia baja y un cepillo suave.
- Si hay una mancha líquida, no frotes. Absórbela a toques con papel o un paño limpio.
- Si hace falta humedad, la mínima: un paño apenas húmedo, a toques, nunca empapado. Y con agua fría o tibia. Fabricantes como Texdecor advierten de que el agua caliente fija la mancha en la fibra.
- De fuera hacia dentro, para no extenderla.
- Que seque solo. Nada de secador ni calor.
Seda: ni una gota de agua
En un papel de seda, el agua y la humedad están prohibidas. Solo en seco: plumero suave o microfibra seca. Una mancha líquida en seda es trabajo de un especialista.
Gamas especiales: aquí manda la ficha
Hay materiales que rompen las reglas, para bien y para mal. Xorel, por ejemplo, es un tejido que según su ficha admite agua e incluso lejía. Un acústico o una seda, en cambio, no admiten casi nada. Por eso, con Xorel, Purefin, un acústico o cualquier gama especial, lo único que vale es su ficha técnica.
Los errores que dejan la pared peor que antes
Limpiar solo la mancha y dejar que seque sola
Queda un cerco: la zona mojada seca distinto que el resto. El agua hay que retirarla de forma homogénea.
Frotar en círculos
En acabados mates o con dibujo fino, se gasta el dibujo o salen brillos. En un textil, se levanta la fibra.
Mojar un textil
Es el error más caro. Un textil mojado de más puede marcarse para siempre.
Disolventes, estropajos y "lo que tenía en casa"
Lo que no está en la ficha técnica no se usa.
Secar con calor
El secador acelera el secado, pero también marca la zona y puede dañar el material.
Cuando la mancha no sale (o es un golpe)
No todo se arregla con un trapo. Y no todo se arregla cambiando el paño entero. Muchos golpes en un vinílico se pueden reparar sin arrancar nada. Y si hay que sustituir una parte, el material sobrante del mismo lote es lo que te salva.
Antes de probar algo que no tiene vuelta atrás, escríbenos. Te decimos si tiene arreglo y cómo.
Tenla a mano: la guía rápida en PDF
Una página con cómo limpiar cada material y lo que no hay que hacer nunca. Para imprimirla y dejarla donde se limpia.
Descargar la guía (PDF)→→Preguntas frecuentes
Con agua caliente y una esponja húmeda, sin empapar. Después, un paño de pelo corto para retirar el agua, de forma homogénea y siempre en una sola dirección. Así no quedan aureolas.
Lo ideal es no mojarlo. El polvo se quita en seco y las manchas se absorben a toques, con un paño apenas húmedo si hace falta y agua fría o tibia. Nunca empapado y nunca con agua caliente.
Solo en seco, con plumero suave o microfibra seca. El agua y la humedad lo estropean. Si la mancha es líquida, mejor un especialista.
Porque la zona mojada seca distinto que el resto de la pared. Se evita retirando el agua con un paño, de forma homogénea y en una sola dirección.
Indican cuánto aguanta: resistente al agua, lavable, muy lavable, resistente al frote y muy resistente al frote. Cuanto más alto, más agua, jabón o cepillo admite.
Solo si la ficha técnica lo permite. Algunos vinílicos con acabados específicos aguantan desinfectantes con alcohol o lejía; la mayoría de papeles, no.
Con agua caliente y una esponja húmeda. Después, un trapo de pelo corto para retirar el agua, de forma homogénea y siempre en una sola dirección. Así no quedan aureolas y la pieza recupera su color original.